Mi año viejo

Que per tota la ‘gen’ la vida sigui feliç.

No conozco a Gala y probablemente nunca nos lleguemos a encontrar. No sé si será consciente, no lo creo, pero a pesar de lo utópico de su deseo, a mí sí me hizo feliz. Y con los tiempos que corren, creo que es algo muy difícil de conseguir. Fue gracias a ella por la que hoy escribo estas líneas, la que me inspiró a hacer balance de todo este año.  

A finales del año pasado alguien me dijo que este 2017 iba a ser un año de cambios. No le creí, no quise creerle. A día de hoy no tengo todavía claro si esto ha sido así, pero sí que es cierto que durante este año lo que tengo y lo que deseo cada vez han estado más junto. Armonía

Lo importante es lo que te remueve por dentro, esas mariposas en el estómago que hacen que te plantees si pararías el mundo por aquello. Lo demás, es secundario. Porque cuando llegue el momento de hacer balance podrás mirar hacia atrás con una sonrisa y decir: “ése, ése fue mi año viejo”. Y lo mirarás con nostalgia, dibujando una sonrisa en tus labios, dejando paso a nuevos cambios, nuevas oportunidades de poder enamorarte una y otra vez. 

Gracias, Gala, por recordarme que en la sencillez de un niño reside la verdadera magia.

 

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